RESTAURAR UN BANCO DE ENEA

En un porche, en un recibidor…

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Siempre podemos encontrar el sitio ideal para colocar una silla o un banco de enea.

3.banco_enea_7Cuando este banco llegó a mis manos, la clienta quería algo diferente, tonos vivos que le recordaran algo al estilo mexicano. Yo, siempre prudente, la dejé expresarse para poder captar qué era lo que realmente deseaba. Hablamos y ” negociamos” y, al final, éste fue el resultado.

Para empezar, quité todo el asiento de enea porque, como se ve, era irrecuperable. Siempre que puedo conservar el original, no me lo pienso, lo conservo, aunque el precio de un asiento de enea no sea caro, pero el de este banco, sí, porque su longitud y forma requiere una técnica que no es fácil. Para eliminarlo, con un cúter lo fui cortando hasta dejar toda la madera despejada.

Seguidamente inyecté matacarcomas en los orificios provocados por los xilófagos. Cubrí toda la pieza con un plástico y repetí la operación al cabo de una semana. Tapé los agujeros con masilla (en este caso daba igual el color, ya que va pintado).

2.banco_enea_8El siguiente paso fue revisar si la estructura estaba desencolada. Así era. Entonces lijé los restos de cola antigua y puse la nueva cola blanca de carpintero. Unos sargentos y bridas  ayudaron a que quedara firme toda la estructura.

Bien, ahora tocaba limpiar la madera. Usé decapante y lana de acero  del nº 1. En este caso es muy importante trabajar con guantes y a ser posible con mascarilla y en un lugar ventilado. Se extiende con un pincel y se frota hasta conseguir una total limpieza de la madera.

Como la clienta lo quería pintado, puse una capa de selladora (imprimación) para que las posteriores capas de pintura se adhirieran bien. Una vez seca (unas 24 h.) usé una pintura acrílica al agua color burdeos, como mínimo, tres pasadas. Hay que tener en cuenta que el banco iba a ir directamente a un porche.

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Antes de terminar todo, lo llevé a un artesano que se dedica a este tipo de asientos. Como he dicho antes, la longitud del banco complica el tejido, pero hay que reconocer que ha quedado perfecto.

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Próxima fase, buscar un dibujo discreto para decorar las partes torneadas. Después de unos bocetos, éste fue el elegido.

dibujo banco de enea

Era hora de transferir el motivo con papel carbón.  Por precaución, y para proteger de posibles accidentes, tapé con un plástico todo el asiento.

Con pintura blanca, un pincel  y mucho pulso fui salpicando de hojas y líneas.

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Ya sólo quedaba proteger la pintura con cera o barniz al agua.

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Y… listo.

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